- Pan American School
El artículo "El mundo visto en portugués", escrito por Barbara Ribeiro, Directora del Programa Brasileño de la Pan American School, se publicó en GZH el 5 de mayo, Día de la Lengua Portuguesa. En el artículo explora el poder de la lengua para conectar culturas y conformar identidades.
Lea el artículo completo a continuación:
El mundo visto en portugués
"Mi patria es la lengua portuguesa", dijo Fernando Pessoa, y no hay afirmación más conmovedora para quienes respiran, sueñan y sienten en esta lengua tan llena de vida. El 5 de mayo celebramos el Día Mundial de la Lengua Portuguesa, en honor de una lengua que no es sólo un medio de comunicación, sino todo un universo de significados, melodías, historias y emociones. Es la lengua de Camões, que cantó a los mares; de Machado de Assis, que dijo tantas cosas con ironía y sutileza; de Saramago, que reinventó la narración. Es la lengua del pueblo, de muchos pueblos.
Con raíces en el latín vulgar y en las lenguas árabes habladas por los pueblos que habitaban la Península Ibérica, el portugués cruzó los océanos en el siglo XVI y echó raíces en varios continentes. En la actualidad, conecta a más de 265 millones de personas en Angola, Mozambique, Cabo Verde, Guinea-Bissau, Guinea Ecuatorial, Santo Tomé y Príncipe, Timor Oriental, Brasil y Portugal, lo que la convierte en la lengua con mayor difusión geográfica.
Pero quizá el aspecto más hermoso sea darse cuenta de que, aunque somos muchos, hablamos una sola lengua, que también es muchas al mismo tiempo. La palabra bergamota en el sur de Brasil se convierte en mexerica o tangerina en otras regiones. Aipim también se conoce como macaxeira o mandioca. En Portugal, el desayuno es pequeno-almoço, autobús es autocarroy todo es portugués. Nuestra lengua se reinventa en cada esquina, en cada acento, en cada gesto que la acompaña.
Estas variaciones no son ruido, sino melodías distintas que vibran en armonía dentro de la misma lengua. Son la prueba viviente de que el portugués late, crece, se adapta y perdura. Palabras como saudade y cafunépor ejemplo, no tienen traducción exacta, pues llevan el alma de quienes las pronuncian. Y eso es algo que sólo pueden entender quienes viven la lengua.
En el Día Mundial de la Lengua Portuguesa, invito a todos a celebrar la riqueza del portugués y, al hacerlo, celebrar nuestras propias historias. Celebrar nuestra lengua es reconocer que somos muchos en una sola lengua. Es comprender que la lengua es un patrimonio en constante evolución y que, como nosotros, está viva y representa emoción, identidad y conexión.
